Agua de Dios

La fundación de Agua de Dios se debe a las políticas de aislamiento para las personas afectadas por la enfermedad de la lepra, que datan del siglo XVII. Un grupo de enfermos de lepra fueron desterrados por los habitantes de la población de Tocaima, por el miedo a ser contagiados, viéndose los enfermos obligados a ocupar los terrenos que el Estado colombiano había comprado, en el año de 1867, y que eran propiedad de expresidente de los Estados Unidos de Colombia, el señor Manuel Murillo Toro. Dichos terrenos fueron destinados como lazareto, y la fundación se efectuó el 10 de agosto de 1870.

Con la Ley 104 de 1890 se le impone al enfermo de lepra un aislamiento total y se implantan los retenes en todos los puntos estratégicos del lazareto que impedían el ingreso de personas sanas, familiares de los pacientes, y prohibía la salida de estos fuera de la ciudad sin autorización previa.

El 26 de agosto de 1891 un sacerdote italiano de los perteneciente a la congregación de los Salecianos de Don Bosco, el padre Miguel Unia, entra al Lazareto con el fin de acompañar a los enfermos y llevar a cabo allí su apostolado.4​ El gran aprecio que el padre Unia tomó por el lazareto, en aquella época visto con desdén y horror por la sociedad colombiana, lo prueba una carta que el salesiano dirigió a Don Rúa en Turín, primer sucesor de Don Bosco, el 28 de agosto de 1891:

“¡Qué lugar tan bello! El Lazareto está todo rodeado de montes y colinas deliciosas; espesos bosques y verdes prados alegran la mirada en cuanto el horizonte abarca. Hay sitios verdaderamente encantadores, y extensos valles que, si se cultivasen, serían fertilísimos. Pero… ninguno quiere venir aquí: la lepra espanta a todos. En Bogotá, que dista tan poco de estos infelices, al hablar de la lepra, ¡Ave María! se espantan, tiemblan de miedo, y no quieren ni oírla nombrar. Quien viene a este Lazareto es objeto de pública admiración. Por eso no es fácil que yo vuelva a Bogotá. Un viaje de tres días en mula puede ser bello, si se quiere, pero bajo un sol abrasador no ofrece muchos atractivos para decidirse uno a dar tal paseo: y además, temería tener que hacer cuarentena antes de entrar en la capital.”4​
El 29 de mayo de 1894 llega a Agua de Dios el joven seminarista Luis Variara desde Turín para ayudar al padre Unia. Ese mismo año el padre Unia comienza a sufrir dolencias que hacen que regrese a Italia, en donde murió el 9 de diciembre de 1895. Posteriormente los habitantes del municipio pedirían que sus restos fueran devueltos a Colombia y hoy descansan en la iglesia principal de Agua de Dios. La sucesión queda entonces en manos de Variara, quien se ordena sacerdote en Fontibón el 24 de abril de 1898.

En 1901, para evitar cualquier contacto entre los internos de Agua de Dios y las afueras, se acordonó toda la ciudad con una alambrada y fue custodiada con Policía Nacional e interna, conformada esta última por los mismos pacientes. La conformación de Agua de Dios, su estructura y sus normatividades la convirtieron en una ciudad independiente con sus propias leyes, su propia moneda, llamada “coscoja”, y la prohibición de bebidas embriagantes; además se dispuso la construcción de una clínica, varios hospitales y un subsidio de tratamiento llamado “la ración”, según la Ley 14 de 1907.

En Agua de Dios también trabajaban las Hermanas de la Presentación, quienes tenían con muchachas leprosas e hijas de leprosas una asociación denominada “Hijas de María”. Algunas de esas jóvenes tenían vocación religiosa, pero su condición les impedía ser aceptadas en una comunidad ordinaria. El padre Variara decidió entonces que era pertinente crear una comunidad con estas jóvenes, y es así como el 7 de mayo de 1905 funda las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María (HHSSCC). La fundación tuvo una gran oposición hacia la persona del padre Variara y de las nuevas religiosas, algunas enfermas de lepra y otras sanas pero hijas de leprosos. Sin embargo, esta comunidad nacida en Agua de Dios en condiciones tan difíciles, tiene en la actualidad presencia en varios países latinoamericanos, europeos y africanos.

El padre Variara murió en la ciudad de Cúcuta el 1 de febrero de 1923, alejado contra su voluntad de su gente de Agua de Dios. Fue beatificado el 14 de abril de 2002 por el Papa Juan Pablo II y sus restos yacen en la capilla de la Casa Madre de las HHSSCCJM.

Mediante Ley 148 de 1961 se devolvieron todos los derechos civiles, políticos y garantías sociales consagrados en la Constitución Nacional a los enfermos de lepra. Esta misma ley que autorizó a la Asamblea de Cundinamarca para crear los municipios de Contratación y Agua de Dios, y le concedió el beneficio de adjudicar los terrenos a quienes los ocupaban por ese entonces. Producto de esta ley, nació la Ordenanza N° 78 del 29 de noviembre de 1963 que creó el municipio. El 23 de marzo de 1963 se declaró oficialmente inaugurado y mediante Decreto 317 del mismo año, se nombró el primer alcalde municipal.

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